El duelo de una mamá Orca
- Gestando la Maternidad

- 3 ago 2018
- 3 Min. de lectura
De salud Perinatal.
Este estudio científico de un grupo de orcas realizado en EEUU, nos presenta un claro ejemplo de la necesidad que la madre tiene de tomarse el tiempo de despedida y duelo ante la cría perdida. El tiempo físico y emocional que necesita para soltarla y aprender a vivir sin ella. Cuantas veces escuchamos a la gente decir, es normal que el embarazo se pierda, que un parto se adelante, que el bebé no sobreviva. Los médicos te dicen que no dejes pasar mucho y vuelvas a intentarlo. Que estas cosas ocurren; voces profesionales, familiares o amigas opinan que todavía sos joven, que hay tiempo de más hijos... como si en esa nueva cría que se busca, se le dejase la tarea de reemplazar a la que se perdió. Y que carga tan pesada para una criatura tan pequeña.
También la naturaleza en este estudio nos deja la enseñanza de lo importante que es el acompañamiento, este clan de ballenas que en circulo contenedor acompañan a la mamá, entienden su dolor y pasan el tiempo necesario junto a ella para que pueda fortalecerse y continuar. A veces la búsqueda insistente de tapar el dolor y seguir, nos alejan de lo más primitivo, instintivo y animal: sentir, atravesar, aprender, sostener, acompañar y soltar; tomando de la vida lo que esta nos vino a enseñar.
Natacha Rebottaro
Por tercer día, la madre orca en duelo lleva encima a su cría muerta
J35, un miembro de una familia de orcas -en peligro crítico de extinción- dio a luz a su cría, solo para verla morir en media hora.
El jueves por la noche se vio a una afligida madre orca llevando a su cría muerta, luchando para empujarla a través de una corriente de 4 nudos, y haciendo profundas inmersiones para recuperarla cada vez que se le caía de la cabeza y se hundía. “Es absolutamente desgarrador verlo“, dijo Taylor Shedd, coordinador del programa de Soundwatch, que ha seguido a la ballena casi continuamente durante el día, informando a las agencias estatales y federales e instando a los navegantes a mantener su distancia.
Nacida el martes por la mañana, la cría de J35 vivió aproximadamente media hora. Ella se ha negado a dejarla ir, nadando con el cuerpo inerte sobre su cabeza. Es una expresión de dolor que los biólogos han documentado en ballenas y delfines en todo el mundo. A veces la respiración de la madre ha sido muy trabajosa.
“Estábamos preocupados por su salud”, dijo Shedd. Nada contra una corriente de 4 nudos, y tiene que bucear muy profundo para recuperar al bebé cuando se resbala, para levantarlo y seguir empujándolo frente a ella”.
La orca viaja con su grupo, haciendo un gran esfuerzo para mantenerse al él. “Ella va en último lugar“, dijo Shedd. El programa Soundwatch Boater-Education, administrado por Whale Museum en Friday Harbor, pone educadores en el agua todos los días durante la temporada de avistamiento de ballenas para acercarse a los navegantes según sea necesario para recordarles la distancia de 200 metros requerida entre navegantes y mamíferos marinos para minimizar el disturbio.
Durante el duelo de J35, Soundwatch ha estado vigilando a la orca, explicando a los navegantes curiosos lo que está sucediendo, y por qué necesitan mantenerse a distancia.
Las visitas comerciales de observación de ballenas se han suspendido voluntariamente para dar privacidad a la ballena y a su familia. “Estamos dispersando la flota, alejándonos, es muy triste“, dijo Jeff Friedman, presidente del lado estadounidense de la Pacific Whale Watch Association.
Lodie Budwill, del Centro de Investigación de Ballenas, informó que el martes por la noche, antes del atardecer alrededor de las 8:30 pm, se dió cuenta de que un grupo de orcas se había reunido en un círculo cerrado alrededor J35 en la entrada de la cueva del águila, en el lado oeste de la isla de San Juan.
“Fue hermoso observar, pero muy triste saber lo que había sucedido antes ese día”, escribió a a The Seattle Times. Las orcas permanecieron en círculo alrededor de J35 en el mismo sitio durante al menos dos horas.
“El sol se puso, la luna salió y ellas se mantuvieron en circulo. Percibí que se trataba de una ceremonia o ritual de algún tipo. Sin duda fue un círculo de amor y devoción familiar.

J35 aún llevaba cría muerta el jueves, dos días después de que ésta muriera poco después de nacer. L72, fotografiada el 10 de septiembre de 2010 en Haro Strait, hizo lo mismo con su recién nacido muerto en un comportamiento que los biólogos dicen que es una expresión común de dolor por parte de una madre que no está dispuesta a soltar a su bebé. (Robin W. Baird / Cascadia Research Collective)
Traducido del artículo:
Ver nota: https://saludmentalperinatal.es/por-tercer-dia-la-madre-orca-en-duelo-lleva-encima-a-su-cria-muerta/


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